Un día de comerciante ambulante
Me inserté un sábado en el mundo del comercio ilegal en calle Valparaíso, con unos pocos productos con el fin de no llamar la atención de Carabineros.
La gente me miraba raro, ya que quizas están acostumbrados a ver personas de más edad realizar esta acción pero allí estaba yo con una mochila y sólo un paño con productos, al pasar los minutos la gente empezó a preguntarme por unas cremas y hunguentos que yo tenía allí, pero al decirles el precio me decían que estaban caras, pese a que ya había consultado el precio a otro comerciante.
Esto se debió a que quizás las personas pensaron que al verme jóven y sin experiencia podrían bajar el valor fácilmente a mis productos o que al final no ocurrió, por lo cual pagaron lo que yo pedí por aquel producto.
Al pasar más o menos una hora pasaron otros comerciantes avisando que carabineros se acercaba al lugar, me dió miedo, así que tome mi paño y rápidamente lo eché dentro de mi mochila, y me puse a caminar.
Los minutos pasaron y carabineros pasó, pero apenas se fueron me arriesgué nuevamente y volví a estirar mi paño en el suelo, el tiempo pasó y la gente siguió comprando, en tanto yo ganaba dinero con mis ventas.
En tanto los comerciantes que estaban alrededor al verme más jóven me orientaban con ciertos códigos que se manejan en la calle, los cuales algunos aprendí, me sentí protegido por los otros comerciantes.
En fin vendí todos mis productos y me dí cuenta que es bastante productivo, por lo cual entiendo que otras personas se dediquen a esto como un trabajo y no como un pasatiempo, ya que económicamente hablando, es bastante lucrativo.
Reportaje 4
Hace 17 años

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